Acampar en Cascada del Vino

Parque Nacional Dinira, donde nacen los Andes.

El Parque Nacional Dinira hace realidad lo que nuestras mentes nunca antes pudieran imaginar. Es uno de los más fascinantes paisajes de montaña que he encontrado en nuestro país, por conservarse tan vírgenes y por estar llenos de una vegetación, muy particular que combina cardonales, espinares, selva nublada y hasta páramos. Un verdadero regalo andino al que espero que viajes con estas imágenes y  líneas.

Nota: este artículo está ansioso por ampliar y perfeccionar su contenido. Por eso recibo tus sugerencias.

Guía rápida

Nuestra visita puede ser a alguno de sus dos sectores, el primero, al norte con la Cascada del Vino y muchos otros deleites visuales. El segundo, al sur, es el sector Buenas Aires, con una buena dosis de páramo. Son muy distantes entre si, con 4 a 5 horas de carretera. Para llegar a ellos sigue los pasos siguientes.

mapa escoge una ruta
Si van en su propio carro les recomiendo usar la primera ruta ya que es la que está en mejores condiciones. Por la 2 y la 3 es necesaria la doble tracción. Sino cuentas con carro revisa más abajo “Rutas de buses útiles”
mapa escoge un sector
A continuación te diré que hay en cada sector
rutas de autobus útiles
El 1 tiene este horario: 1pm Barquisimeto- Barbacoas. 3am Barbacoas- Barquisimeto. Una vez en Barbacoas. El 2 y el 3 salen constantemente durante todo el día.

¡AVISO! Hay poca conectividad por transporte público entre los pueblos que no se nombran en la imagen “rutas de autobús”. Los lugareños optan por usar mototaxis a un alto costo. Quiere decir: no hay transporte público fijo entre Barbacoas – Humocaro Bajo – Carache.

Sector Cascada del Vino (norte)

Es necesario atravesar hermosos paisajes de montaña para llegar a él. Desde Humocaro Bajo entre los árboles se asoma una piedra que nos recibe mirándonos. Una roca que llaman la “cara del indio“. Con una carretera que nos lleva cada vez a mayor altura nos vamos aclimatando a las temperaturas tan agradables de estos 1.800 msnm.

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Encuentra la cara del indio

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La Cascada del Vino aparece frente a nosotros de manera imponente. Sus hermosos hilos de agua caen sin fin dejando a sus pies su poza rojiza donde al meternos nos damos cuenta que estamos cerca del punto de congelación. Está mucho mejor cargada en los meses de lluvia intensa (agosto-noviembre). Casi justo donde caen sus aguas se ubica una zona de camping. Para seguir disfrutando de Dinira se pueden quedar acampando aquí, también en la posada Las Flores muy cerca de la cascada, o a 8 km en alguna posada en Barbacoas.

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Me quedaría horas admirándola. Cascada del Vino
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Camping frente a la Cascada del Vino

Lo que mejora aún más la experiencia en este sector es el decidir hacer alguna de las travesías a pie que Dinira nos ofrece. Son rutas que es necesario hacerlas con guía. Es una responsabilidad que sea así ya que si se desobedece esta norma se corre el riesgo de perderse.

Guías recomendados:
1.- Esteban Mejíaz, telf: 0416-4543679 ; 0253-6943503
2.- Alfredo Briceño, alfredopaseos@gmail.com

La de menor dificultad es hasta la vertiente, así es como llaman al tope de la Cascada del Vino. Se obtiene una vista vertiginosa que nos regala mucha adrenalina, simplemente embelese. Son de 2 a 3 horas de recorrido.

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La vertiente.

Si aún les queda estómago para aguantar más emociones fuertes váyanse a la Cueva La Peonía. Una vez que pasas su boca sientes cómo la temperatura baja y te vas quedando paso a paso con menos luz hasta que llegas a la oscuridad absoluta. La idea aquí es practicar espeleología, que se trata de explorar cuevas. Se dice que es sumamente extensa esta cueva y que atravesándola en un día completo se puede llegar a otra boca que comunica con Trujillo. Una locura.

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Miguel en la cueva La Peonía con una linterna endógena de vela y lata de leche en polvo.

Y llega la hora de subir las hermosas montañas de Dinira que siempre nos han inspirado admiración. Haciendo un senderismo mucho más fuerte, en una excursión que demora solo un día, se puede llegar al bellísimo Páramo de los Nepes, y si se desea ir más allá se puede llegar al Páramo de Nunca Jamás que te reta solo con su nombre. Antes de los páramos se atraviesan algunos bosques de galería y ríos caudalosos teñidos del particular color vino de Dinira.

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Páramo de los Nepes.

Luego de los páramos un final inolvidable es visitar a la cascada El Juncal. Me cautivó que se mantenga tan virgen, junto a lo intrincado de su geografía que de paso encierran todo el sonido creando un estruendo que te hipnotiza para que la veas. Por supuesto que sus aguas son color vino y hay mucho de la famosa espuma blanca. Todo esto junto le dan un encanto de otro nivel.

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Cascada El Juncal
Sector Buenos Aires

Luego de llegar a Humocaro Alto se debe ir al pueblo de Buenos Aires. Una vez allí buscar la caseta de INPARQUES. Lo que sigue es montañismo en tierras guaras, una excursión que demora 2 días: el primero para el ascenso atravesando el Páramo de las Rosas hasta luego llegar al Páramo de Cendé donde se pasa una noche acampando.  El siguiente día es para el descenso.

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Conociendo Dinira

Dinira, es una área natural protegida cuyos linderos están compartidos entre los Estados Lara (21 mil ha) Trujillo (22 mil ha) y Portuguesa (2 mil ha). Este Parque Nacional fue creado con la idea de proteger las nacientes de cauces de agua como la del Río Tocuyo.

Y qué significa Dinira

Quizá sea un cuento de viejos, sin embargo la versión que a mi más me gusta. Habla de que los ríos de por aquí con su color vino, en su curso, al chocar con las piedras van formando siempre una espuma densa y blanca. Para los indígenas que habitaban esta región, la palabra Dinira significaba teta que da leche, y así mismo apodaron a su morada inspirados en esa espuma .

Viajemos a Dinira con las letras
Un segmento para honrar a Dinira y sentir que vamos a ella con las palabras.

Quién iba a decir que el nacer de los Andes iba a ser mediante un parto tan forzado. Pues el lugar donde les dan a luz es casi lo más árido de Venezuela y estas montañas para emerger se deben incrustar miles de espinas tanto de los cactus como de los matorrales xerófilos de aquel lugar que llaman la “depresión Carora-Barquisimeto”: una fosa en el mapa que le da fin a la cordillera. Los matorrales, exhaustos, han recorrido un largo camino desde los Médanos de Coro y de paso recuerdan que vienen de casi toda la costa caribeña del país.

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Parque Nacional Dinira.

Luego de arduos intentos se crea un paisaje que es único, exclusivo de Dinira. Aquí a los 1.800 msnm, en medio del frío, comienzan a convivir los cactus con la vegetación de alta montaña y al abrirnos camino hacia un poco más arriba aparece lo más insólito, los mismísimos páramos con sus bellos frailejones junto al musgo que se pasea por las piedras. Estas montañas añoraban ser abrazadas y aquí la neblina lo logra. Me enamora además la soledad en que uno se encuentra en medio de estos parajes tan prístinos. Finalmente nos convencemos de que nació la cordillera más larga del mundo. El color vino tiñe el agua de forma contagiosa, dándole este hermoso color desde cualquier charco que se haga  en el suelo hasta las decenas de ríos que cruzan Dinira, tal cual como ocurre en la madre protectora de estas tierras, la Cascada del Vino.

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Al caer el sol la brisa comienza a imponerse a toda velocidad batiendo todas las ramas mientras crea un estruendo que intimida, personalmente admito que me han dado pánico estos fuertes sonidos, son los vientos de la noche que claman a gritos por la naturaleza, piden que se haga silencio y se le respete. La luz vuelve a salir en la madrugada en medio del miedo, y aquí se alzan pinceladas con los más saturados colores sobre el cielo, Dinira nos vuelve a saludar y mostrar lo rica que es, espera ansiosa en silencio por que vayamos a conocerla entera.

A Dinira la he atesorado entre mis tierras más amadas del país y espero que al haberte revelado sus secretos me lo pagues con el precio debido: que también la ames y la cuides sin arrojar la más mínima basura y recoger cualquiera que te encuentres allá, así no sea tuya.

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4 comentarios en “Parque Nacional Dinira, donde nacen los Andes.”

  1. Cabe destacar que actualmente hay muy pero muy poco transporte público subiendo por la zona debido a la falta de repuestos en el país, por lo que, si piensan ir en bus vayan mentalizados a caminar largas distancias, pedir muchas colas (algunas gratis, algunas no) o pagar grandes cantidades para que los dejen en la puerta del parque. De igual manera la experiencia en el parque es espectacular y muy recomendada para los aventureros, mochileros y campistas. Nosotros fuimos el 01/02/2016 desde Valencia hasta el parque en bus, subimos desde montevideo en cola de tres camiones después de que nos estafaran en la terminal de Barquisimeto, tuvimos que caminar unos 8km desde Barbacoas hasta el parque porque no subía nadie y logramos llegar al parque para montar campamento a las 7 pm, el regreso fue una osadía peor que la ida, fue como para ponerla en una película, pero por suerte para nosotros, todo fue experiencia que con todo y roncha fue espectacular y lo volvería hacer de la misma manera en poco tiempo. Le agradezco a esta pagina y a toda la gente que me recomendó el parque nacional dinira.

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