Travesía al norte de Mérida – (1ra parte)

Dia 1 – ¿Con el pie izquierdo?

Seis fuimos los que nos lanzamos al reto que se trataba de conocer la mayor cantidad de paisajes naturales y pueblerinos del norte del Edo. Mérida pasando las frías noches andinas solo en carpa.

Los seis. De izquierda a derecha: Rafael, Daniela, Vanessa, Miguel y yo.
Los seis.
De izquierda a derecha: Rafael, Daniela, Vanessa, Miguel y yo.

La travesía tendría un final de broche de oro con la meta de hacer cumbre en el 9no pico más alto del país, el Pan de Azúcar con 4.680 msnm. Meta que haríamos junto a nuestro amigo Gustavo.

Mal de páramo, fríos extremos, caminatas de 3 a 5 horas diarias con los pies reventados, 15kg de morral en cada una de nuestras espaldas ¿No podría haber otra cosa más en contra? ¿Podría la integrante menos entrenada de todos lograr esto? Y otra cosa ¿quién se va a bañar con ese frio?

¡Todo estaba a punto de la pestilencia!

Barinas - Mérida. El verdadero impacto visual
Barinas – Mérida. El verdadero impacto visual

Apenas llegamos, la altura comenzó a hacernos sentir bien débiles a los 3300msnm en la laguna de Mucubají. Allí cruzamos contactos con una pareja de mochileros (venezolano con una francesa). Por algún motivo no he encontrado al primer mochilero que no socialice y se ofrezca rapidamente a ayudarme, y esto solo porque también cargo un morral pesadísimo en mis espaldas, al igual que ellos.

La guardaparques Jennifer nos dio las indicaciones para que conociéramos La Laguna Negra y la de los Patos pero tanto y tanto que caminábamos nos hacía ya dudar “Epa ¿será que es por aquí?”.

Que comience el Juego. Al fodo la laguna de Mucubají
Que comience el Juego. Al fodo la laguna de Mucubají
Registrándonos y recibiendo las instrucciones de Jennifer
Registrándonos y recibiendo las instrucciones de Jennifer

El gps dice donde están las cosas pero nunca muestra el sendero… estábamos demasiado felices por ver paisajes hermosos de pino, frailejón y montaña que aparecían al avanzar. Sin embargo la desesperación por no saber donde pasaríamos la noche comenzaba a hacerse imperante.

Daniela y el bosque de pinos de Mucubají
Daniela y el bosque de pinos de Mucubají
Bosque de pinos y en el fondo el Pico El Gavilán.
Bosque de pinos y en el fondo el Pico El Gavilán.

Pasadas las 2h y media pedimos auxilio a Jennifer vía telefónica para ver si nos explicaba cómo salir de este apuro. “¡Nos devolvemos!” fue nuestra reacción al oír el mensaje de la guardaparques quien advirtió que nos habíamos equivocado de sendero y por mucho .

Dimos vuelta atrás sin pensarlo tanto, y de pronto nos dimos cuenta que uno de nosotros no estaba.

 ¿Y Eduardo? ¿Qué se hizo? Lo que faltaba…

¡Eduardo siguió de largo!

respondió alguien

 ¡Eduardo! ¡Eduardo!

comenzamos a gritar a todo pulmón su nombre, se nos había ido camino adelante el muchacho y nada que regresaba.

Corrí a toda velocidad para buscarlo. Mientras más tiempo durase separado del grupo, entonces más tardaríamos en encontrar un lugar para acampar. ¡Estaba a punto de oscurecerse el día!

La terrible falta de oxígeno me tumbó al suelo a menos de 50 metros de carrera que hice. Me vi obligado a acostarme sin nada de aliento y lo único que hacía era jadear mientras el resto de mi cuerpo yacía tendido como el de un muerto.

¡Encontré una laguna!

Salió de repente Eduardo de una cresta gritando esto.

Nuestro pozo
Nuestro pozo

Incrédulos, seguimos a Eduardo a su laguna. Al llegar al lugar se trataba de un simple pozo, no era ni la Negra y la de los Patos… que decepción.

¡Henry! Menos mal que sabías el camino

dijo Vanessa

Picados (molestos) aceptamos que todos teníamos la culpa por no atender bien a las explicaciones de Jennifer. El “simple pozo” tenía lo suyo, sumamente bonito y de paso desconocido para el turismo. Junto a él, una gran explanada  nos sirvió para armar campamento.

No sabíamos si contaríamos con agua para pasar la noche. Pensamos rápido e hicimos esta maniobra: Rafael y Miguel se lanzaron a una expedición nocturna para encontrar agua en los alrededores de nuestro campamento. Mientras tanto el grupo montaría las carpas.

La búsqueda de agua fracasó. Debimos pasar una noche sedienta. Quizá Mérida nos recibió con esa primera noche como la más fría… así muchos la describimos al final del viaje. Fue realmente difícil para Dani pero no tanto como para Vane quien prácticamente no tolera el frío.

De izquiera a derecha: Dani, Rafa y Vane cocinando.
De izquiera a derecha: Dani, Rafa y Vane cocinando.
La rikesa en la altura cambió de color. ¡Se puso pálida!
La rikesa en la altura cambió de color. ¡Se puso pálida!
El aceite congelado en la madrugada
El aceite congelado en la madrugada

Día 2 – Paisajes y aprendizajes

Nuestro primer amanecer andino
Comienza el día 2 con nuestro primer amanecer andino

La forma en que alcanzamos ver la laguna Negra no era la que queríamos, “los objetivos no fueron alcanzados”.

¡Huellas de oso!

Gritó Miguel

Aja sí

fue la respuesta del grupo. Pero yo, al igual que Miguel, fuimos a Mérida con la ilusión en la frente de que veríamos un oso frontino salvaje.

Salí corriendo a ver de qué se trataba. La huella estaba ahí y nos quedamos con la intriga…

¡¿¡¿Huellas de Oso!?!?
¡¿¡¿Huellas de Oso!?!?

Tomamos retorno para seguir la travesía andina por el norte merideño. Un guardaparques nos explicó que la huella que vimos podría tratarse de alguno de los tantos perros salvajes que deambulan por los vastos andes venezolanos. Igual nos impresionó saber eso.

Atrás la sierra de Santo Domingo
Atrás la sierra de Santo Domingo

Esto no coincidió con el pensamiento de Rafa y Vane quienes afirmaban haber oído pasos de gente en la noche. Ellos temían que se tratara de la palabra con “D” que nadie mencionaba por miedo ¡Dicen que si piensas en ellos o los mencionas aparecen!

La temida palabra con D que nadie menciona desde el Roraima
La temida palabra con D que nadie menciona desde el Roraima

Sucedió el milagro andino. A mi primer intento de alzar el dedo gordo conseguí nuestra primera cola. La generosidad del alma andina nos comenzaba a ayudar.

El milagro andino, ¡primera cola!
El milagro andino, ¡primera cola!

Comenzamos a descubrir con la carretera hermosos paisajes de montaña. Frailejones, sembradíos, lomas cubiertas de niebla, niños con los cachetes rojos, perros mucuchíes, un clima más que agradable, gente con un acento que te avisa que el hablante es amable, te quiere ayudar y es bien humilde.

Transandina vía al Aguila
Transandina vía al Aguila

Palabras que se quedan cortas para describir la belleza de esta esquina del norte de Mérida que nos propusimos conocer este día: El pico el águila, el refugio del cóndor en Mifafí, y por último el Observatorio Astronómico de Llano del Hato.

Pico el águila. El punto más alto de una carretera en Venezuela. Son 4.118 msnm
Pico el águila. El punto más alto de una carretera en Venezuela. Son 4.118 msnm
Vane. Cualquiera cae que subió al Bolívar. Esto es junto al Águila
Vane. Cualquiera cae que subió al Bolívar. Esto es junto al Águila
Trasan trasandina
Trasan trasandina

Mi felicidad hacia que tuviese una sonrisa que no entraba en  mi cara y estoy seguro que al grupo le pasaba lo mismo.

La historia de nuestra visita al Observatorio es bien simpática. Traté de persuadir a los muchachos para subir caminando desde la carretera transandina hasta el complejo científico.

Muchachos, hay alguien que está proponiendo (supuestamente) que vayamos a pie hasta el observatorio, no sé que dicen ustedes, creo que voy a apoyar esa idea

les dije

No se

respondió la mayoría

Comenzamos a alzar los pulgares para pedir la cola y los primeros intentos fallaron. De pronto tres camionetas en caravana se detienen en ese lugar que estábamos, la encrucijada para subir a Llano del Hato. Se baja de la última camioneta una señora alta y con clase, quien abre la maletera y saca un objeto indistinguible a distancia.

Los niños gritando ¡Jugueticos! mientras Vane y Dani lloran de la conmoción
Los niños gritando ¡Jugueticos! mientras Vane y Dani lloran de la conmoción

¡Jugueticoooos!

Gritó una trulla de niños lugareños quienes brincaron a toda marcha a la parte trasera del auto.

La caravana regalaba juguetes a los infantes quienes, obligados por sus carencias en el hogar, en ese momento estaban trabajando como vendedores ambulantes.

Vanessa y Daniela se guindaron a llorar a moco suelto por lo conmovedor del asunto. Personalmente sentí que me daban tremenda lección de caridad y que yo era mala persona sin hacer nada y ver lo que ocurría.

El conductor del primer auto nos dijo – ¡súbanse! – y la caravana nos dio la cola hasta el Observatorio. De ida y de vuelta. Los criollos David y su compadre con el sirio Gabi. Los cabezas de sus familias quienes se han dedicado a recorrer el país como amigos mientras hacen el bien.

El observatorio
El observatorio

P1070040_1.

Llano del Hato conmemora al nazareno
Llano del Hato conmemora al nazareno
El mucuchíes del observatorio
El mucuchíes del observatorio

El Observatorio era demasiado lejos para ir caminando. Si hubiera conseguido que subiésemos a píe habria hecho caminar unos… ¡14km a los muchachos! ni para el Pan de Azúcar haríamos eso.

Llegando a l valle de Mifafí
Llegando al valle de Mifafí

Acampamos en el valle de Mifafí., haciendo nuevos amigos: Jorge y Manuel. Los consejos de Manuel me hicieron escribir un artículo.

Nuestra noche en el valle de Mifafí
Nuestra noche en el valle de Mifafí. El nuevo amigo Jorge

Nadie se imaginó que lo que nos esperaba llegaría a ser tan fuerte, tuvimos que poner a prueba toda nuestra corta experiencia en camping, nuestros débiles cuerpos a aguantar tantos días seguidos de frío, ver que tanto nos soportaríamos entre todos…


La aventura continúa en Travesía al Norte de Mérida – Parte 2!

Tus comentarios son importantes!

Anuncios

6 comentarios en “Travesía al norte de Mérida – (1ra parte)”

  1. No sabes cuanto me he reído con tu reseña del viaje a los páramos merideños, genial, fue duro pero al final la satisfacción es lo que prevalece, sigue disfrutando Henry!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s